>Orgullo de ser Colombiano

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En su gira exterior, el Presidente Juan Manuel Santos ha hecho algo que echábamos de menos: hablar de lo que es y puede ser Colombia, en lugar de hablar de lo que hacen los violentos en Colombia.

En esta columna he escrito, en numerosas ocasiones, sobre la importancia de mostrar al exterior que Colombia tiene mucho. Y no es difícil, ya que los colombianos están orgullosos de su tierra y de su país y deseosos de compartirlo.Las primeras veces que escuché y leí anuncios que llevan la coletilla “orgullo de ser colombiano” tuve la impresión de que los colombianos necesitaban crear ese sentido de pertenencia. Sin embargo, al conocer colombianos de diferentes departamentos y de todos los estratos, mi percepción cambió. El colombiano ya está orgulloso de su país y lo publicita en cada oportunidad. Con frecuencia me hablan del propio país, de su riqueza económica, de las comidas colombianas, de la naturaleza, de la riqueza musical, y de tantas otras cosas.

Definitivamente, no es solo una coletilla de anuncio que se oye en la radio.Aquellos que me conocen, saben que, con todo lo que me apasiona mi profesión, cuando no estoy en reuniones de trabajo me encanta conversar sobre otros temas. Es en esas conversaciones, cuando surge una y otra vez la pregunta “tú ¿cómo ves nuestro país?”. Es algo que no me sucede en China, ni Francia, Alemania, Inglaterra o Portugal. Tampoco en los países del este de Europa, ni en los países de África, ni en México, Chile o Brasil. Es algo especial en Colombia.Me di cuenta de este hecho cuando un buen amigo colombiano y ex directivo de banca, GS, me envió un documento de fotografías titulado “Colombia – amo esta tierra”, escrito por JR el 24 de febrero de 2011. 

Y, por coincidencia, hablando al día siguiente con una persona desplazada de estrato cero, me comentaba la pena que sentía por su tierra, por como los violentos no dejaban disfrutar a la gente del país que él ama. Dos extremos de la sociedad y un mismo sentimiento.No es orgullo prepotente. No es orgullo exclusivista. Es orgullo sano, del que construye, del que comunica una visión positiva, del que atrae.Es cierto que, llevado al extremo, puede generar limitaciones y apoyar el aislacionismo del pasado. Este orgullo debe ser canalizado hacia la apertura y no debe limitar el reconocimiento de lo bueno que existe en otros lugares, especialmente en lo económico. Ser y sentirse orgullosamente colombiano no implica que solo lo colombiano sea bueno. 

No significa que no se pueda invitar a las compañías que ya han superado proyectos complejos a venir a Colombia para ayudar a acelerar la evolución del país. Se deben evitar errores como cuando, hace ya unos años, ante la propuesta de construir y operar el metro de Bogotá por parte de los japoneses, sin coste alguno para la ciudad, se decidió que no había razón para darle a ellos la gestión de un proyecto tan importante. Era mucho mejor que la construcción la hicieran empresas colombianas y que la gestión y sus beneficios quedaran en el ayuntamiento. El resultado es que Bogotá es un trancón y el ayuntamiento sigue gastándose el dinero en estudios, en vez de contar con un metro como el de Medellín.

El Presidente Santos ha hecho algo que era muy necesario. Ha hablado de los valores y del atractivo de Colombia y ha invitado a las empresas de otros países a trabajar conjuntamente con su Gobierno en la construcción del futuro de Colombia. Solo queda llevar el discurso a la practica.

Manuel Luis Sánchez
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